Empresarios de Cancún enfrentan ola de extorsión y violencia en zonas clave
- Grupo Interactivo TV
- 30 ene
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CANCÚN, Quintana Roo, 30 de enero de 2026
La postal turística de Cancún se resquebraja. En cuestión de días, una escalada de ataques contra negocios y servicios clave ha encendido las alertas del sector empresarial, que hoy opera bajo amenazas, fuego y balas, mientras la respuesta institucional sigue sin estar a la altura de la crisis.

En menos de 72 horas, al menos tres hechos violentos confirmaron lo que muchos comerciantes denuncian en privado: el llamado “cobro de piso” se ha convertido en una práctica extendida, aplicada con métodos cada vez más agresivos por grupos criminales que actúan con aparente libertad.
Un incendio que habla por sí solo
Durante la madrugada de este viernes, el restaurante-bar La Palapita, localizado en la avenida Kabah, en la Región 245, fue consumido completamente por un incendio. El establecimiento, construido con madera y palma, ardió en cuestión de minutos.
De acuerdo con versiones recabadas entre empresarios de la zona, el ataque habría sido intencional y estaría relacionado con la negativa del propietario a pagar extorsiones. El fuego, aseguran, fue utilizado como advertencia.
Ataques en cadena
El caso de La Palapita se suma a otros episodios ocurridos esta misma semana:
Jueves, madrugada: Las instalaciones de almacenamiento de Grupo Modelo fueron atacadas a balazos. El inmueble presentó múltiples impactos de arma de fuego, en lo que se presume fue otra acción de presión criminal.
Jueves, madrugada: Un grupo armado ingresó a la Clínica Galenia, uno de los hospitales privados más importantes de la ciudad, donde perpetró un asalto sin que se reportara una reacción inmediata de las fuerzas de seguridad.
La simultaneidad y el perfil de los blancos —empresas consolidadas y zonas de alto tránsito— refuerzan la percepción de una ofensiva coordinada.
El reclamo empresarial
Empresarios locales señalan que la violencia ya no es esporádica, sino parte de un patrón que busca someter al sector productivo. La falta de detenciones y resultados concretos ha profundizado la desconfianza hacia las autoridades.
“Esto no es delincuencia común, es un esquema de terror que opera con total impunidad. O el Estado está rebasado o está ausente”, expresó un representante empresarial que solicitó mantener su identidad en reserva por motivos de seguridad.
Mientras las investigaciones avanzan lentamente y los ataques continúan, Cancún enfrenta una realidad incómoda: detrás de los hoteles y playas, una ciudad entera intenta sobrevivir a la violencia que amenaza con apagar uno de los motores económicos más importantes del país.





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